Archivo diario: 31 de mayo de 2012

Especialidades

Desde antes de licenciarme, en la universidad ya dejaban intuir que si quieres sobrevivir en esta jungla llamada mercado de la traducción, tienes que especializarte en un sector. Por supuesto la traducción jurídico-económica era la reina del baile, aunque también tonteabamos con la técnica, la audiovisual e incluso con la literaria.

 Mis delirios de grandeza hicieron que, con un trabajo en las instituciones europeas en mente –ingenua de mí-, me especializara, además, en temas comunitarios e institucionales, máster mediante.

Al dar los primeros pasos en el mundo profesional, en todo blog, foro o web relacionado con la traducción/interpretación  me ratificaron lo aprendido: el consejo principal que se da a los novatos es “¡especialízate!”.

 Sí, la especialización de un profesional de nuestro campo es clave para destacar entre la marabunta de colegas con una misma combinación lingüística.  Aunque también es un arma de doble filo que deja entrar a los “intrusos” que no son de la profesión, pero al saber más de leyes o de medicina que nosotros además de un segundo idioma, aprovechan para sacarse un sobresueldo –sin ir más lejos, mi dermatóloga, ni corta ni perezosa, me confesó que también traduce para una revista científica, quiero creer textos de su especialidad.

 Pero quizás el mayor peligro es el estancamiento.  Es necesario descubrir nuevos campos, aún a riesgo de decir aquello de “quien mucho abarca, poco aprieta…”, pero la curiosidad y las ganas de aprender del traductor son infinitas, ¿o no?

Todo esto no impide que sintamos una debilidad particular por un ámbito u otro, y quizás terminemos traduciendo sobre todo textos de ese campo que tanto nos gusta.

Y terminaré con una cita que oí el otro día en Anatomía de Grey refiriéndose a la medicina general, pero que es igualmente aplicable a nuestra profesión: “¿Por qué escoger solo un instrumento cuando puedes ser el director de la orquesta?”

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