I’m Batman. Shhh…

Voy a intentar escribir esta entrada sin dar nombres ni de personas ni de empresas por temas de confidencialidad, no sé si lo conseguiré 😀

Ayer iba yo mirando en unos grandes almacenes (bueno, qué más da, El Corte Inglés) una maleta nueva, que la mía ya está para colocarla encima de las rodillas y acariciarle el lomo, agradeciéndole el buen servicio prestado. El caso es que iba con un par de amigas y, al bajar a la planta baja desde la sección de artículos de viaje, las escaleras mecánicas nos dejan a las tres de frente al punto de venta de mi mejor cliente. Sí, soy fashion victim, trendyterp (¡Hola, trendyterps!) y me gusta trabajar con clientes del sector de la moda y complementos.

El caso es que el día anterior había entregado justo la traducción del catálogo de la nueva temporada y me sorprendió ver que esta ya estaba expuesta en las baldas. “¡Qué casualidad!”, pensé, y eso hizo pararme a mirar por encima. Digo por encima porque, aunque es frecuente que pase por el puesto a menudo para saciar mi curiosidad y ver en persona los artículos cuyas descripciones he tenido que traducir cada nueva temporada, no quería aburrir a mis amigas, que estaban deseosas de tomar un café caliente.

Sin embargo, una de ellas mostró un mínimo interés, ya que sabía que eran clientes míos, y se puso conmigo a mirar los bolsos por encima. No muy lejos, la dependienta nos observaba de reojo, por si hubiera una oportunidad de venta.

De esta comercial, cabe decir que no me sonaba. Cuando les hago una visita (y de paso, les doy conversación sobre los productos para que me ilustren algo mejor y tener más datos con los que trabajar), a menudo están las dos mismas chicas, muy amables, y que saben quien soy. Esta no se lo podía ni imaginar y tampoco me apetecía ir a pregonarlo por ahí.

Curiosamente, a mi amiga le gusto un bolso, nos acercamos y lo estudiamos. La distancia entre nosotras y la dependienta se estrechó de repente. El único problema que ambas clientas potenciales veían al artículo es que no tenía cremallera para cerrar el bolso, por lo que se llevaría permanentemente abierto. El inciso de la comercial fue inmediato: “Es que si se le pusiera cremallera, el bolso perdería su forma original, que es casi una marca de la casa y nos gusta mucho así”. Sonreí para mis adentros al reconocer una de mis frases plasmadas en una formación para empleados que me mandaron traducir, casi palabra por palabra.

Por algún motivo, y como tenía los conocimientos frescos de la traducción recién entregada, comenté sin reflexionar:

“Pero me parece que esta temporada a este modelo le van a incluir un cierre de cremallera”.

Esto no me delata necesariamente: si ya está la nueva colección expuesta, he podido mirar en otra tienda, hablar con más empleadas o incluso consultar la web para ver sus características (seguro que las casas de moda también sufren spoilers).

La respuesta dio lugar a la más surrealista de las situaciones: “No, lo que se ha incorporado es un bolsillo interior con cremallera para guardar las cosas, muy práctico. Igual lo que has leído se ha traducido mal del francés“.

Mi mirada fue al instante a encontrar a la de la dependienta y, a sabiendas de que la iba a poner en un compromiso, pero como me acababan de “tocar a los hijos” no me quedó más opción. Levanté una ceja, le dediqué una mirada socarrona y se me dibujo media sonrisa, la del lado derecho (los que me conocéis sabéis perfectamente de qué cara estoy hablando). Y digo, con toda la naturalidad del mundo para reducir el impacto “lo dudo mucho, porque lo he traducido yo”.

Carcajadas internas por mi parte, mi amiga tuvo que irse a otra esquina para disimular su ataque de risa, la dependienta del puesto contiguo, a la que estaba viendo del rabillo del ojo y estaba observando la escena, tampoco pudo ahogar la risa, mientras veíamos cómo la pobre chica se estaba quedando blanca del susto a cámara lenta. Al final no me quedó más remedio que presentarme y explicarle que conocía a sus compañeras pero que a ella no, por algún motivo. Estuvo unos momentos dándome una conversación agradable para redimirse, muy a pesar de mis amigas, que miraban la puerta con deseo.

Y por fin, tras mucho pensar, me di cuenta de que yo tenía razón. Habían puesto una cremallera en esa línea, pero no en ese modelo. Al fin y al cabo, solo había pasado un día desde que entregué la traducción y seguía fresca en la memoria :).

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3 comentarios

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3 Respuestas a “I’m Batman. Shhh…

  1. Well played, Mrs. Pertuza, well played.

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