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Disney para traductores Vol.II

Veréis, servidora, como pseudo-artista que es, se debe al respetable. En este caso el público ha hablado y aún a riesgo de repetirme, voy a ofrecer para deleite de mis  lectores un bis.

Les presento “Disney para traductores, Vol. II”

Volvamos pues a las anécdotas traductoriles de nuestros clásicos favoritos.

El libro de la Selva (sí, de nuevo) o la jerarquía del reino animal.Image

En la selva más que en ninguna otra parte es muy importante saber quien manda. Y señores, esta relación de jerarquía NO es la misma en la versión inglesa que en el doblaje al español.

Me explico. Esta historia gira alrededor de Mowgli, el cachorro humano, eso ya lo sabemos. Sin embargo, parece que en español este chaval puede tratar de tú a tú a osos, panteras, monos, elefantes, serpientes pitón y hasta a un tigre de Bengala.

En la versión original, los animales se refieren al niño como “man-cub”, literalmente “cachorro humano”. Sin embargo, esta traducción se utilizará especialmente poco considerando la cantidad de veces que debería aparecer, ya que el traductor prefirió elevar el “estatus social” del personaje haciendo que todos se refirieran a él como simplemente “Mowgli”. Entenderéis que no es lo mismo poner a un chaval en su sitio tratándole de “cachorro humano” (una simple definición de lo que es) que entablar una relación de confianza llamándolo por su nombre de pila.

En inglés, sólo veremos una sola vez a Bagheera, la pantera, llamarlo por su nombre: cuando el niño abandona la selva para integrarse en la aldea.

Peter Pan o por qué decir el ¡AU!  Image

¿Quién no ha hablado alguna vez como los indios, de pequeño o incluso años después? Parece un juego de niños, pero detrás se esconde todo un análisis morfosintáctico, especialmente en inglés. Menos mal que en español también tenemos nuestra propia versión para hablar como los indios, que se parece a la versión original por su agramaticalidad.

Un ejemplo:

Jefe: ¡Au! Pieles rojas por muchas lunas pelear caras pálidas niños perdidos.

Niños perdidos: ¡Au! ¡Au!

Jefe: A veces tú ganar. A veces yo ganar.

Niños perdidos: Está bien, jefe. Esta vez tú ganaste, y ahora, suéltanos.

[…]

Jefe: Esta vez no soltaremos.

Niños perdidos: ¿No? Jijí. El jefe es muy guasón.

Jefe: Yo no ser muy guasón. ¿Dónde tú esconder princesa Tigriria?

Niños perdidos: ¿Ti-Tigriria? ¡Nosotros no la escondimos!

Juan: Yo ni siquiera la conozco.

Niños perdidos: ¡Yo no la tengo!

Jefe: Tú mucha mentira. Si Tigriria no venir para atardecer, morirán quemados.

¿Cómo resolver la traducción en este caso? Pues recordando los buenos tiempos de “indios y vaqueros”.

Sólo una desventaja con respecto al inglés: algunos vocablos indios como squaw (niña o mujer india),  papoose (bebé o niño indio), powwow (consejo o asamblea) o  tomahawk (hacha de guerra) son reconocibles o ya se han incluido en el idioma en la versión original. Me temo que en este caso se perderá el idioma “indio nativo” para que pueda ser entendible en español.

Dumbo ¿Dumbo?   Image

Veamos, que levante la mano el que recuerde el nombre de aquel elefantito de enormes orejotas que gracias a la ayuda de un ratoncito de Brooklyn y unos cuervos la mar de salaos aprendió a volar.

Estoy oyendo “Dumbo”. Sí, sí, es lo que oigo. ERROR.

Veréis, os expongo primero lo que el espectador hispano oye, y después la versión original.

Escena: Dumbo, un elefantito prácticamente recién nacido, se enfrenta a las crueles burlas del resto de los elefantes del circo que se mofan de sus orejas, muy a pesar de la encarnizada defensa de su madre.

Elefanta 2: Después de todo, ¿a quién le importa su precioso Dumbo?

Elefanta 3: ¿Dumbo? ¡Ja, quiere decir tonto!

Elefanta mayor: ¡Dumbo! Ja, ja, ja. Muy bueno. ¡Dumbo!

Elephant 2: After all, who cares… about her precious little Jumbo?

Elephant 3: Jumbo? You mean Dumbo.

Elephants: Dumbo! Dumbo, I say. That’s good. Dumbo! That’s good. Dumbo!

¿Y ahora? ¿Cómo se llamaba aquel elefantito de grandes orejas? ¡JUMBO!

Evidentemente Dumbo no es más que un mote que le fabrican en el circo a partir de la palabra inglesa “dumb”, tonto. Para el niño hispanohablante, esto requiere de una coletilla explicativa que, en efecto, se ofrece, aunque esto signifique sacrificar el verdadero nombre de la criatura por problemas de sincronización con la imagen. Supongo que aunque se ofrezca la explicación, tampoco es ésta muy convincente ya que el espectador no tiene por qué saber que “dumb” es un insulto inglés, por lo que tengo mis dudas sobre si la traducción realmente ha funcionado…

¡Uff podría pasarme así toda la noche!

Y de regalo, mi último descubrimiento musical y su “Disney Medley”, muy adecuado para terminar esta entrada.

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23 de mayo de 2012 · 23:05

Cuando se acaba un proyecto

Creo que sufro del síndrome de Estocolmo. Ese que te hace compadrear con tus captores, sí.

Me explico: llevo más de medio año trabajando en un proyecto de interpretación que se ha adueñado de mi tiempo de trabajo, de mi tiempo de ocio,  de mi lugar de residencia y hasta de mis horas de sueño (gracias a lo cual he aprendido a dormir de pie, y hasta interpretando si fuera menester).

No quería creerlo, pero este proyecto REALMENTE tenía una fecha de finalización. Nos han mandado a casa a la espera de entrar en la última fase, pero que, una vez de vuelta al trabajo, no duraría más que algunas semanas más.

Aquí es donde entro en crisis existencial. Profesional y personal.

Profesional: ha sido un proyecto muy largo y a jornada completa (literalmente hablando. Creo que he trabajado 30 horas al día por lo menos). Ergo se ha “zampado” todo mi tiempo  para hacer algo de “marketing” y buscar nuevos clientes. Por no hablar de la imposibilidad de aceptar cualquier otro proyecto, salvo los de traducción de 4 páginas máximo de los que me podía encargar a la hora de la comida, por ejemplo. Mis clientes habituales no parecían tener ninguna pega con ello, aunque siempre sonaba el teléfono a pesar de estar avisados. “¡Pero que estoy con este otro proyecto!” – “¡Ay, es verdad, que no me acordaba!” ha sido una conversación muy repetida en los últimos meses.

Lo sé, es un error de principiante poner “todos los huevos en la misma cesta”, pero realmente no había otra opción. Y ahora estoy pagando el precio, sufriendo una falta de proyectos por no mimar lo suficiente a mis clientes de siempre…ni a los otros.

¡Y no hablemos del “mono”! No pensé que diría esto, pero echo de menos las jornadas sin fin, fichar a las cinco de la mañana y caminar entre troqueles, grasa y fenwicks, zapatos de seguridad y casco incluidos.

Ahora mismo, ya de vuelta a la vida real, estoy recuperando el tiempo perdido en lo que a la búsqueda de clientes se refiere, pero entiendo que esto llevará su tiempo. De mientras, sólo me queda dar vueltas por mi casa debido a la ansiedad que me produce la inactividad.

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Mi “despacho”

Personal: parece obvio que tras tantos meses trabajando en un ambiente como este con las mismas personas, al final se crean vínculos que se terminan transformando en un cariño especial por tus colegas, que, por cierto, tan amable y cortésmente me han tratado. Pensar que es posible que no vuelva a saber nada de muchos de ellos no es muy agradable; y para los que sigan en contacto conmigo, desde luego ya no nos veremos mil horas a la semana, no compartiremos ni penas ni alegrías in situ, ni confidencias, ni bromas, ni…nada. En mi entrada El amor está en el aire encontraréis un ejemplo de lo que estoy hablando.

A pesar de todo, concluyo que ha sido una experiencia maravillosa por varios motivos: he aprendido tanto sobre el terreno que puedo decir con la cabeza bien alta que tengo un nuevo ámbito de especialización; he conocido a gente que merece la pena (unos más, otros menos); he estado en contacto a tiempo completo con la cultura de mi lengua B, y eso se agradece en la fluidez adquirida al oral y en el hecho de poder aprender algo nuevo todos los días; y por último, y más evidente, he tenido la suerte de trabajar todos los días como intérprete. No todos pueden decir eso.

En fin, la vida sigue, c’est la vie, show must go on etc…

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9 de mayo de 2012 · 14:49

Un fin de semana para recordar

El tema del que voy a hablar esta semana es obligado, y además estoy encantada con él. Es más, sigo de resaca post-evento.

A estas alturas, todos sabréis que la Asamblea General de ASETRAD se ha celebrado este fin de semana en Bilbao (todo un honor para mi maravillosa ciudad).

Por desgracia, yo no pude asistir a los eventos del viernes por falta de tiempo, pero el sábado me incorporé desde el minuto uno, con unas ganas locas de conocer a colegas y sobre todo de desvirtualizar a unos cuantos contactos de Twitter.

La primera persona a la que pude desvirtualizar fue a Clara Guelbenzu, cuyo blog Bootheando no necesita presentación, y que además era una de las ponentes del curso sobre redes sociales junto con Isabel García Cutillas, autora del blog El Traductor en la Sombra. Entre varios nos dedicamos a tuitear el contenido de unas presentaciones a la altura de las expectativas bajo el hashtag #Asetradbilbo, por si os interesara consultarlo. Además Isabel acaba de publicar muy amablemente en su blog un resumen perfecto de su intervención.

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Con Clara Guelbenzu durante la cena

Siguieron una ponencia de Llorenç Serrahima sobre cooperativas y la Asamblea General propiamente dicha.

Tras esto, llegaron los pintxos, los potes, las copas, la cena, las risas y ¡no poca lluvia! Una ocasión ideal para socializar con colegas y recordar mis viejos tiempos de guía turística. Un sábado y domingo llenos de actividades en los que no he tenido ni tiempo ni ganas de pasar por casa, muy a pesar del diluvio que sufrimos el domingo en plena ruta turística por el Gran Bilbao (Pedro Satué, Paula Varona y Ana Guerrero son testigos de ello, aunque como no hay mal que por bien no venga, fue la excusa perfecta para varios momentos de café tranquilo)

Esta ha sido mi primera experiencia asetradera y no puedo estar más satisfecha. Me he sentido parte de una comunidad, he conocido a mucha –quizás a demasiada XD- gente interesante y he podido comprobar en primera persona cómo funcionan las asociaciones de traductores intérpretes.

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De poteo por el Casco Viejo de Bilbao

Aprovecho para felicitar públicamente a l@s organizadores del evento por su labor, sin la cual no habría sido posible el éxito de Asetradbilbo.

Como digo, ha sido la primera, pero estoy convencida de que no será la última. ¡Contando las horas para Toledo X 2013!

Para saber más sobre Asetradbilbo, os remito las entradas de blogs publicadas hasta ahora, además de las de El Traductor en la Sombra:

Blog de Noelia Berná:

«Diario de #AsetradBilbo»: http://www.traducirycomunicar.es/diario-de-asetradbilbo/

«Diario de #AsetradBilbo (2)»: http://www.traducirycomunicar.es/diario-de-asetradbilbo-2/

Blog de Judith Carrera:

http://jcarrera.es/reuniones-cientificas-y-profesionales/asetradbilbo-la-unin-hace-la-fuerza/

PD: Clara, en su presentación, me hizo el GRAN honor de incluir, aunque fuese sólo en imagen, este blog que estáis leyendo. GRACIAS.

16 comentarios

1 de mayo de 2012 · 15:54