Música, maestro

Últimamente he estado bastante musical. Bueno, en realidad ese es mi estado habitual, digamos que mi pasión por la música se ha acentuado estas semanas (son rachas, supongo). Por ello, qué mejor manera de unir pasiones con una (otra) entrada que mezcle música y traducción.

En esta ocasión, voy centrarme en el famoso género del musical de Broadway, cuyos libretos están, como es normal, en inglés y por lo tanto requieren una adaptación para los escenarios de la Gran Vía madrileña –si ya hay problemas en España para mandar a la gente al cine y ver películas en V.O, en el mundo escénico ni se plantea con la excepción de la ópera y sus benditos sopratítulos que permiten seguir el argumento-.

Os voy a presentar unos ejemplos de traducción que quizás convenzan al espectador común…pero nosotros no somos un espectador cualquiera, ¿verdad? Somos traductores, y lo mismo que sucede con las películas (que las vemos en V.O y si acaso alguna vez doblada para ver cómo se han solucionado las dificultades o para blasfemar contra la soluciones propuestas) a mí me pasa con la adaptación de estos espectáculos.

Siempre he sentido gran admiración por los profesionales que se dedican a este género, especialmente al ser el inglés una lengua tan breve, que en pocas palabras da mucha información y, aunque no lo parezca, es muy melódica y especialmente fácil de rimar (cómo bien demuestran las canciones rock-pop modernas). Al igual que en la traducción de poesía, hay que respetar la rima, la cadencia y el número de sílabas para que encajen en la melodía (un aspecto que comparte con la traducción audiovisual). Vamos, que si me llega a mí un encargo así, lo primero que digo es “CHALLENGE ACCEPTED”, porque sería un reto de los de sudar la gota gorda.

Para no hacer muy larga esta entrada, ya que podría pasarme días analizando este tipo de obras (lo que hace la afición), voy a poner dos ejemplos, uno negativo y otro positivo, de casos concretos de traducción:

El primer ejemplo me viene a la mente raudo y veloz: Spamalot de los Monty Python:

spamalot

Bonita foto ¿eh?

Para los amantes de estos cómicos británicos no será ningún misterio que este musical está basado en su película Monty Python and the Holy Grail (Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores…no hablemos de la traducción de títulos de películas). El personaje del centro es Patsy, escudero del rey Arturo y que también aparece en la película. ¿Y las mozas del fondo? Son las “Laker girls”. En inglés el chiste está claro (equipo de baloncesto de Los Ángeles cuyas animadoras son famosas en el mundo entero). Aprovechando que uno de los personajes principales es la dama del lago, “the lady of the lake”,a sus chicas las han llamado “the laker girls”. Ahora bien, chirría mucho el oído cuando se traduce “welcome the lady of the lake and the laker girls” por “presentamos a la dama del lago y las lakers”. ¿Mande? ¿Se acaban de cargar el chiste o me lo parece?

 Aún así, años después sigo sin encontrar una forma de conservar la referencia sin meterla con calzador. Si yo hubiera sido la responsable de la traducción, admito que me estaría dando de cabezazos para encontrar algo digno, pero me temo que la sonoridad “lake”- “lakers” se iba a perder de todas formas. Una lástima.

Sin embargo, al Cesar lo que es del Cesar y cuando me encuentro ante una pedazo de adaptación lo reconozco. Es lo que me pasó con Los Miserables (al menos en la primera adaptación, desconozco lo que se hizo con la nueva versión de hace un par de años pero seguro que la han modificado por derechos de autor).

El traductor ha hecho un esfuerzo no solo para conservar la gran mayoría del mensaje, si no que respeta a la perfección el ritmo, haciendo que las sílabas se introduzcan en la melodía como si fuera lo más natural del mundo. En cuanto a la rima, todo es subjetivo, pero opino que el esfuerzo realizado es sin duda encomiable.

Como ejemplo, propongo el tema “On my own” que, además de ser mi soliloquio preferido, en mi opinión es el más logrado de toda la obra. Destila naturalidad y salvo un par de versos con los que no estoy muy de acuerdo (marcados en negrita), creo que respeta por completo el mensaje.

De nuevo sola por la calle voy vagando sin un rumbo
Sin ver ni un rostro conocido, ni una casa, ni un amigo
Llegó la oscuridad, quiero creer que él está aquí
A veces ando sola en la noche mientras todos duermen
Pensando en él feliz me siento, él me llena el pensamiento
Descansa la ciudad, y yo empiezo a vivir

Sola yo, pretendo que le llevo en mí
Y con él camino hasta el alba
Aún sin él sus brazos me rodean
Si siento que me pierdo él me muestra el camino

Al llover, las calles son de plata
Y la luz es bruma sobre el río
En la noche la luna ilumina
Tu rostro con el mío para estar unidos siempre

Pero sé que es mi imaginación
Que conmigo estoy hablando y no con él
Y aunque sé que nunca me amará
Aún así no le olvidaré

Le quiero, y al acabar la noche
Él se va, y el río es sólo un río
Sin él, mi mundo es como siempre
Los árboles sin hojas y yo sola entre la gente

Le quiero, mas sé que cada día
Mi vida es ilusión perdida
Sin mí, él seguirá su vida
Con la felicidad que yo soñé vivir con él

Le quiero, le quiero, le amo, mas en mi soledad. 

And now I’m all alone again nowhere to turn, no one to go to
without a home without a friend without a face to say hello to
And now the night is near, now I can make believe he’s here
Sometimes I walk alone at night when everybody else is sleeping
I think of him and then I’m happy with the company I’m keeping
The city goes to bed and I can live inside my head
On my own, pretending he’s beside me
All alone I walk with him till morning
Without him I feel his arms around me
And when I lose my way I close my eyes and he has found me

In the rain the pavement shines like silver
All the lights are misty in the river
In the darkness, the trees are full of starlight
And all I see is him and me forever and forever

And I know it’s only in my mind
That I’m talking to myself and not to him
And although I know that he is blind
Still I say, there’s a way for us

I love him, but when the night is over
He is gone, the river’s just a river
Without him the world around me changes
The trees are bare and everywhere the streets are full of strangers

I love him, but every day I’m learning
All my life I’ve only been pretending
Without me his world will go on turning
A world that’s full of happines that I have never known

I love him. I love him. I love him, but only on my own.

 

Como he dicho, podría tirarme mucho tiempo dando ejemplos, como la famosa canción de las notas de Sonrisas y lágrimas (“Re, selvático animal”…¿qué se habían fumado para llegar a esa conclusión?).

También podría hablar de cómo, de nuevo por temas de derechos de autor, prefieren cambiar casi por completo las letras de las adaptaciones musicales de los clásicos Disney, haciendo que los niños se frustren al no poder cantar la letra que ellos conocen y dejando al público en un ambiente de confusión general.

Para concluir, vuelvo a mi querida ópera y recomendaros una cinta en particular. Cuando estrenaron en cines la película de Die Zauberflöte (The magic flute) me enteré que habían “osado” traducirla del alemán al inglés, supongo que para llegar a más público –de nuevo, no todo el mundo está dispuesto a leer subtítulos-. Entré a la sala temblando, temiéndome algún estropicio. Nada más lejos. Como decía al principio, el inglés es un idioma muy musical, breve, conciso y de rima fácil. Parecía casi un juego de niños. Por otra parte, estas dos lenguas tienen muchas palabras con sonoridad parecida, por lo que quizás no resultó muy difícil su adaptación a la lengua de Shakespeare.

flute

Resumiendo: es una labor complicadísima que muchas veces requiere más un traductor, un letrista (Disney lo sabía, por eso la mayoría de sus canciones no se han dejado en manos de un profesional de la traducción, sino más bien de la música), que, con mejor o peor resultado, merece toda mi admiración.

Anuncios

5 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

¿Quién,yo? No. Él.

Voy a empezar esta entrada con una anécdota que quizás muchos ya conozcáis. Durante una rueda de prensa con oradora femenina e intérprete masculino (sí, ya sé que no es lo común :D), los periodistas quedaron desconcertados al hablar el intérprete de consecutiva siempre en primera persona y en femenino. Ni cortos ni perezosos, le preguntaron el por qué de ese comportamiento, a lo que el profesional respondió bien digno “Messieurs, je suis la voix de Madame” (“Señores, yo soy la voz de la oradora”)

 Todos conocemos la primera premisa de la interpretación: convertirse en el orador y realizar todo el discurso en primera persona. En cabina no hay mayor problema y a mi modo de ver resulta fácil adoptar el discurso como uno propio: el intérprete “no está presente” y el público tiene la sensación de estar oyendo directamente el discurso en su idioma a través de sus cascos.

 El problema surge cuando se opta por el modo de consecutiva o enlace, o, curiosamente, también en la interpretación telefónica. Obviamente en estos casos sí se ve quién es el intérprete y la tendencia es a desvincularlo de la figura del orador y a transformarlo en un ente aparte. Por eso choca tanto que use la primera persona al hablar.

 Personalmente admito que cada vez me cuesta más esfuerzo hablar en primera persona durante una consecutiva. Por una sencilla razón: al hacerlo veo las caras de desconcierto de muchas personas que se piensan que estoy hablando en mi nombre y no interpretando lo que se está diciendo, un poco como los periodistas del primer párrafo. Por supuesto también me preguntan a menudo “pero…¿quién va hacer eso, tú o él?” no quedando claro quién es el sujeto de la acción.

 El otro día hasta se rizó el rizo. La frase fue la siguiente: “Si os ocurriera un accidente laboral, todos seríais responsables, yo sería responsable y también esta señorita que se encarga de que comprendáis lo que digo sería responsable”. Al margen de pensar “gracias, majo, por hacer patente este peso sobre mis hombros”, lo primero que hice fue buscar le extintor más cercano previendo un cortocircuito de neuronas entre el público y, lo confieso, también en mi cabeza por personalidad múltiple.

 Mi amigo y colega Fabián López (@fabianlopezmart) también ha querido aportar su experiencia para esta entrada: durante una consecutiva bastante complicada en la que la propia oradora dijo “I’m rambling”, después de casi un cuarto de hora, con aplausos del público incluidos, se giró hacia él y dijo “Isn’t he brilliant?” ¿Qué hacer en esas ocasiones en las que el orador resalta lo bien que lo estás haciendo ?

 Otro comportamiento clásico es que el orador se dirija directamente al intérprete para expresar su mensaje. Son los famosos “Dígales que…”. Para ello hay que dejar claro que tiene que hablar normalmente con ellos, como si no hubiera una tercera parte. Sin embargo es muy fácil que el subconsciente les traicione precisamente por la presencia visible del intérprete.

 Con esto no quiero poner en duda la técnica de hablar en primera persona. Al contrario, me parece lógica y apropiada, ya que somos “la voz del orador” y debemos expresarnos como tal. Pero (siempre hay un pero) para aquellas personas que no estén familiarizadas con el trabajo de un intérprete puede parecerles desconcertante, confuso e incluso hasta ridículo como en el caso de la rueda de prensa del principio. Siempre requerirá una explicación al principio de cada prestación.

3 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

La indigestión del intérprete

Hoy voy a hablar de uno de mis mayores terrores profesionales: que toque interpretar durante una comida. ¿Porque la intérprete verá pasar los platos sin probar uno? No. Porque le tocará interpretar, antes de nada, el menú.

Personalmente le tengo pánico a la sección de pescados (y eso que vengo de zona costera). Con las carnes se puede salir del paso sabiendo por encima de qué parte de qué animal procede el filete en cuestión (esto exige cierto conocimiento y varias visitas a la carnicería o al caserío de la abuela), pero con el pescado hay que dominar las especies en los dos idiomas de trabajo. Aconsejo en estos casos aprenderse el top 5 (o 6 o 7) de los “pececitos” más solicitados y tener, si fuera posible, wordreference en el móvil de forma discreta.

Otro gran problema que podemos encontrar son las especialidades nacionales/regionales, sobre todo si interpretamos en el extranjero. De nuevo nos encontramos ante un esencial de la profesión: conocer la cultura del país de la lengua con la que trabajamos…y me temo que eso incluye la gastronomía. Esto es especialmente importante para aquellos platos cuyo nombre no deja adivinar cuales son sus ingredientes por culpa de un arrebato poético de sus chefs originales (léase por ejemplo la bouillabasse francesa, l’île flotante o el parmentier…y mi favorito, la tarte Tatin).

En caso de pasarlas canutas con la carta, y en última instancia, se puede dar una descripción aproximada del plato, o in extremis explicar simplemente que se trata de un plato de carne, de pescado, verduras etc…(estoy hablando de platos elaborados, claro, no de un filete con patatas o una merluza a la plancha).

Si todo lo anterior fallase, pregúntese al camarero para más detalles y rece para que al cliente le sirvan lo que cree haber pedido.

Bon appetit.

10 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Material adicional

Últimamente se habla mucho del material que debe llevar un intérprete en su bolso para esas largas jornadas de cabina. Que si el ipad, que si el bloc de notas, bolis, glosarios entre otros. Estoy completamente de acuerdo con todas las entradas (maravillosas) que se han escrito en diferentes blogs.

Pero recordemos que la vida de un intérprete no se desarrolla exclusivamente en cabina. Un taller es un lugar tan bueno como cualquier otro para realizar una prestación. En ese momento, los ipads y compañía desaparecen de la lista de material necesario, sustituidos por botas de seguridad, tapones para los oídos, casco, posiblemente un chaleco reflectante e idealmente una bata para no mancharte, aunque lleves puestos los vaqueros más zarrapastrosos de tu armario.

 ¿Quién es el responsable de hacerte llegar todo esto par que puedas cumplir con la normativa de seguridad? El cliente, claro. No es nuestro medio habitual de trabajo y no tenemos por qué tener unos zapatos con punta de acero en casa por diversión.

 Bien, pues esta semana me sucedió lo siguiente (resumen de la historia): en vez de zapatos, me dieron una especie de punteras para mi propio calzado. Me sorprendió, pero si ellos mismos te lo proporcionan, nada que objetar. Hasta que llega el responsable de seguridad. Al verme, me preguntó que dónde estaban mis zapatos, a lo que yo respondí que no tenía, que siempre me suelen dejar un par en el lugar de trabajo y que me habían facilitado este apaño. Decir que todas las empresas de este tipo tienen un almacén lleno de botas reglamentarias.

La mejor solución que se le ocurre al buen caballero es dejarme en la puerta de la fábrica, prohibiéndome la entrada hasta que me hubiera comprado un par, argumentando que si tuviera que ir dejando zapatos a todas las visitas sería un caos. Al final por mediación del director me pusieron en un despacho, pero claro, ese día no pude trabajar, además de tener que ir a comprar unas botas para el día siguiente.

 Obviamente esto no es lo habitual, hay días tontos y tontos todos los días, y el personal de seguridad suele ser siempre un grano en el c…. Pero tened claro quién debe proporcionar qué material en este tipo de prestaciones. 

2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Un idioma nuevo

Seguro que todos hemos pensado en añadir algún idioma a nuestra combinación. Ya sea por necesidad laboral (como traductores puede que algunos pensemos que nuestro volumen de negocios se vería aumentado con una nueva herramienta –pienso en estos momentos en el alemán-, sin querer entrar en el debate de “maestro de nada, aprendiz de todo”) o solo por curiosidad/amor al arte que suele ser  la mayoría de los casos.

Sin embargo, estudiar un idioma nuevo se hace a veces incompatible con nuestro horario y con el poco tiempo libre que nos pueda quedar para nuestro ocio –que no necesariamente nos apetece dedicarlo a estudiar, reconozcámoslo-. Las clases presenciales muchas veces no son una opción por falta de tiempo o por viajes varios. Personalmente, el curso pasado estuve cinco meses sin ir a clase a la escuela de idiomas por ambos motivos: me pasé ese tiempo trabajando en el extranjero.

Me han hecho descubrir un método, solo apto para los más organizados y disciplinados. Se trata de los manuales de toda la vida para aprender idiomas (en este sentido no resulta un gran descubrimiento) pero tengo muy buenas referencias sobre este sistema.

Se trata de los libros ASSIMIL que, por un precio módico, nos ofrecen una gama impresionante de idiomas: desde los clásicos inglés-francés-español hasta el ruso, albanés o húngaro pasando por todos los dialectos de España o Francia.

Además, ofrece ahora también la opción, por el mismo precio del libro, de seguir un curso online, por si alguien prefiriera esta fórmula.

Admito que se me hace la boca agua cada vez que veo este tipo de propuestas, pero hay que ser consecuentes: ya me traigo entre manos dos idiomas nuevos y, entre nos, la principal característica que deben tener los alumnos de este sistema es, como decía, la disciplina para poder “progresar adecuadamente”.

Si os veis capaces, os animo a probar. ¡No olvidéis comentarme vuestras opiniones!

2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Sabes que disfrutas de tu trabajo cuando…

¿Qué sucede cuando te gusta tanto tu trabajo que ni en vacaciones quieres desconectar?

 Muchos sabéis que Nueva York ha sido mi destino elegido para las vacaciones de este año. Lo que pocos sabéis es que soy una amante sin condiciones de la música clásica en general y de la ópera en particular. En cuanto mi avión aterrizó, ya me estaba relamiendo porque tenía entradas para el primer Mettalk de la temporada (charlas de presentación de obra/temporada) organizada por la Met Opera. Obra presentada: l’Elisir d’Amore. Protagonista, la gran diva Anna Netrebko. Las personas más importantes del equipo sentadas en una mesa en el escenario, en ese marco incomparable que es la casa de la ópera de Nueva York. Me encuentro en la Gran Manzana, en uno de mis lugares favoritos ante un elenco de órdago y en un estado de éxtasis absoluto. ¿Se podría mejorar? Pues sí. En la esquina de la mesa se encuentra una mujer, discreta, observadora.

Toma la palabra el director de la obra que para mi sorpresa empieza con estas palabras en inglés macarrónico: “Lamento no hablar bien inglés, pero aquí mi amiga se va a encargar de traducir lo que digo”. Se refería obviamente a la mujer de la esquina.

¿”Mi amiga”? pienso con una mezcla de horror y escepticismo. A ver si resulta que se ha traído a la “figlia” de Italia que se cree intérprete por haber estudiado en una academia de idiomas. Mi interior gritaba “no me fastidiéis que acabo de aterrizar”.

 Sin embargo antes de abrir la boca ya la veo con actitud resuelta, tomando notas, con una escucha activa reflejándose en su rostro…empiezo a ver un brillo de esperanza que se confirma cuando comienza su prestación. En un inglés directo y cortando las ramas por las que se iba el maestro italiano nos iba explicando con todo lujo de detalles lo que el orador había dicho. No solo eso: estaba completamente familiarizada con el vocabulario de la música/ópera y se veía que había hecho los deberes para prepararse su intervención, incluso me atrevería a decir que se había llegado a especializar en el ámbito. La compenetración con el maestro era plena, sabía perfectamente a dónde quería llegar, incluso se adelantaba a lo que iba a decir y le mostraba la palabra que estaba buscando cuando se bloqueaba. Estaba claro que no era la primera vez que trabajaban juntos y daba gusto verlos en confianza cuando tenía que hacerle chuchotage para interpretar las preguntas de los otros ponentes.

 Desde ese momento, ni prima donna, ni maestro, ni comité artístico…mi verdadera estrella del momento fue la intérprete inglés<>italiano. Mi pasión por la ópera se vio absorbida por la pasión por mi trabajo. Y bravo por el Met que se molestó en contratar a una profesional de verdad y me hizo salir de allí con una sonrisa de oreja a oreja.

 ¿Creéis que esto termina aquí? Pues no. Nueva York. Sede de la ONU y de su equipo de traductores e intérpretes. Tras la visita guiada de rigor, pruebo suerte e intento que me enseñen una cabina de interpretación. Los primeros intentos no son muy prometedores: “yo no tengo competencia”, “solo se permite acceso a los intérpretes”, “tendré que hablar con mi superior”…Pero amigos, la victoria es para los constantes y tras muchos pucheritos llega el responsable de seguridad con un manojo de llaves. ¡Sí, sí, las de las cabinas! No hace falta que os describa la emoción que sentía al entrar en el habitáculo y contemplar la sala desde ahí arriba.

 A veces no es que no podamos desconectar, es que no queremos desconectar.

Image

7 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

El anuncio de la discordia

Parece que este fin de semana va de “intrusismo profesional”.

Ayer ya tuve una discusión con mi familia sobre si alguien con un nivel aceptable de un segundo idioma podría encargarse de hacer interpretaciones de enlace (sencillitas ¿eh? nada de física cuántica) cuyos argumentos principales fueron “es dinero, y aquí el que no corre, vuela” y “si de verdad buscan algo de buena calidad, ya contratarán a un profesional, pero si les vale alguien más barato y no necesariamente formado, ellos sabrán”, hoy va de intrusismo en el mundo de los traductores.

 Debo felicitar públicamente a Laeticia Abihssira por esta entrada en su blog “Traducir es descubrir” y que me ha servido de inspiración para escribir de nuevo. Os recomiendo que lo leáis, trata sobre un anuncio de una filóloga que se ofrece como traductora y que no tiene desperdicio. El anuncio en cuestión ya ha tenido las primeras reacciones

 Vaya por delante que esta es una profesión (digo bien profesión, recordad el término) en la que el rodaje y la experiencia lo son casi todo. No tengo nada contra filólogos que quieran traducir, al final son profesiones afines. Sin embargo, considero que si la licenciatura de TeI existe es por algún motivo, y creo que estaréis de acuerdo conmigo cuando digo que saber un segundo idioma a un nivel llamémoslo bilingüe en el mejor de los casos no es suficiente para prestar un buen servicio (lo hemos oído hasta la saciedad). Por todo ello, si no eres licenciado en TeI pero te interesa esta profesión (de nuevo), qué menos que hacer algún cursillo, estar en contacto con profesionales del sector, informarte un poco sobre la deontología y la ética (aunque a veces ni los propios licenciados la respeten)…esto sólo para empezar.

 Volvamos al anuncio de la discordia: mi impresión, y creo que la de muchos compañeros al leer esto, es que esta persona quiere sacarse un sobresueldo sin importarle nada de lo anteriormente mencionado. Laeticia nos hace un análisis maravilloso y muy completo sobre lo que representa este anuncio.

 Resumiendo: esto es una PROFESIÓN. Retomando las palabras de la creadora de “Traducir es descubrir” Los traductores se dedican a traducir documentos, los intérpretes a interpretar, los profesores a enseñar y los cocineros a cocinar. O lo que es lo mismo, zapatero a tus zapatos. Aunque seas azafata de ferias, no eres intérprete. Aunque seas filóloga, no eres traductora. Lo serás cuando entiendas lo que supone para nosotros que aceptes el trabajo de un profesional por 8€ la hora o aceptes tarifas ridículas que nos obliguen a negociar a la baja porque te quieres sacar un sobresueldo.

 Aunque insisto, y sin querer menospreciar a los muchos profesionales que hacen un trabajo magnifico y que no vienen de la TeI: si se ha visto la necesidad de crear la licenciatura, será por algo ¿no ?

9 comentarios

Archivado bajo Uncategorized