¿Quién,yo? No. Él.

Voy a empezar esta entrada con una anécdota que quizás muchos ya conozcáis. Durante una rueda de prensa con oradora femenina e intérprete masculino (sí, ya sé que no es lo común :D), los periodistas quedaron desconcertados al hablar el intérprete de consecutiva siempre en primera persona y en femenino. Ni cortos ni perezosos, le preguntaron el por qué de ese comportamiento, a lo que el profesional respondió bien digno “Messieurs, je suis la voix de Madame” (“Señores, yo soy la voz de la oradora”)

 Todos conocemos la primera premisa de la interpretación: convertirse en el orador y realizar todo el discurso en primera persona. En cabina no hay mayor problema y a mi modo de ver resulta fácil adoptar el discurso como uno propio: el intérprete “no está presente” y el público tiene la sensación de estar oyendo directamente el discurso en su idioma a través de sus cascos.

 El problema surge cuando se opta por el modo de consecutiva o enlace, o, curiosamente, también en la interpretación telefónica. Obviamente en estos casos sí se ve quién es el intérprete y la tendencia es a desvincularlo de la figura del orador y a transformarlo en un ente aparte. Por eso choca tanto que use la primera persona al hablar.

 Personalmente admito que cada vez me cuesta más esfuerzo hablar en primera persona durante una consecutiva. Por una sencilla razón: al hacerlo veo las caras de desconcierto de muchas personas que se piensan que estoy hablando en mi nombre y no interpretando lo que se está diciendo, un poco como los periodistas del primer párrafo. Por supuesto también me preguntan a menudo “pero…¿quién va hacer eso, tú o él?” no quedando claro quién es el sujeto de la acción.

 El otro día hasta se rizó el rizo. La frase fue la siguiente: “Si os ocurriera un accidente laboral, todos seríais responsables, yo sería responsable y también esta señorita que se encarga de que comprendáis lo que digo sería responsable”. Al margen de pensar “gracias, majo, por hacer patente este peso sobre mis hombros”, lo primero que hice fue buscar le extintor más cercano previendo un cortocircuito de neuronas entre el público y, lo confieso, también en mi cabeza por personalidad múltiple.

 Mi amigo y colega Fabián López (@fabianlopezmart) también ha querido aportar su experiencia para esta entrada: durante una consecutiva bastante complicada en la que la propia oradora dijo “I’m rambling”, después de casi un cuarto de hora, con aplausos del público incluidos, se giró hacia él y dijo “Isn’t he brilliant?” ¿Qué hacer en esas ocasiones en las que el orador resalta lo bien que lo estás haciendo ?

 Otro comportamiento clásico es que el orador se dirija directamente al intérprete para expresar su mensaje. Son los famosos “Dígales que…”. Para ello hay que dejar claro que tiene que hablar normalmente con ellos, como si no hubiera una tercera parte. Sin embargo es muy fácil que el subconsciente les traicione precisamente por la presencia visible del intérprete.

 Con esto no quiero poner en duda la técnica de hablar en primera persona. Al contrario, me parece lógica y apropiada, ya que somos “la voz del orador” y debemos expresarnos como tal. Pero (siempre hay un pero) para aquellas personas que no estén familiarizadas con el trabajo de un intérprete puede parecerles desconcertante, confuso e incluso hasta ridículo como en el caso de la rueda de prensa del principio. Siempre requerirá una explicación al principio de cada prestación.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “¿Quién,yo? No. Él.

  1. Yelena

    Ja, ja, ja. Fantástico. Me parto de la risa.

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