Sabes que disfrutas de tu trabajo cuando…

¿Qué sucede cuando te gusta tanto tu trabajo que ni en vacaciones quieres desconectar?

 Muchos sabéis que Nueva York ha sido mi destino elegido para las vacaciones de este año. Lo que pocos sabéis es que soy una amante sin condiciones de la música clásica en general y de la ópera en particular. En cuanto mi avión aterrizó, ya me estaba relamiendo porque tenía entradas para el primer Mettalk de la temporada (charlas de presentación de obra/temporada) organizada por la Met Opera. Obra presentada: l’Elisir d’Amore. Protagonista, la gran diva Anna Netrebko. Las personas más importantes del equipo sentadas en una mesa en el escenario, en ese marco incomparable que es la casa de la ópera de Nueva York. Me encuentro en la Gran Manzana, en uno de mis lugares favoritos ante un elenco de órdago y en un estado de éxtasis absoluto. ¿Se podría mejorar? Pues sí. En la esquina de la mesa se encuentra una mujer, discreta, observadora.

Toma la palabra el director de la obra que para mi sorpresa empieza con estas palabras en inglés macarrónico: “Lamento no hablar bien inglés, pero aquí mi amiga se va a encargar de traducir lo que digo”. Se refería obviamente a la mujer de la esquina.

¿”Mi amiga”? pienso con una mezcla de horror y escepticismo. A ver si resulta que se ha traído a la “figlia” de Italia que se cree intérprete por haber estudiado en una academia de idiomas. Mi interior gritaba “no me fastidiéis que acabo de aterrizar”.

 Sin embargo antes de abrir la boca ya la veo con actitud resuelta, tomando notas, con una escucha activa reflejándose en su rostro…empiezo a ver un brillo de esperanza que se confirma cuando comienza su prestación. En un inglés directo y cortando las ramas por las que se iba el maestro italiano nos iba explicando con todo lujo de detalles lo que el orador había dicho. No solo eso: estaba completamente familiarizada con el vocabulario de la música/ópera y se veía que había hecho los deberes para prepararse su intervención, incluso me atrevería a decir que se había llegado a especializar en el ámbito. La compenetración con el maestro era plena, sabía perfectamente a dónde quería llegar, incluso se adelantaba a lo que iba a decir y le mostraba la palabra que estaba buscando cuando se bloqueaba. Estaba claro que no era la primera vez que trabajaban juntos y daba gusto verlos en confianza cuando tenía que hacerle chuchotage para interpretar las preguntas de los otros ponentes.

 Desde ese momento, ni prima donna, ni maestro, ni comité artístico…mi verdadera estrella del momento fue la intérprete inglés<>italiano. Mi pasión por la ópera se vio absorbida por la pasión por mi trabajo. Y bravo por el Met que se molestó en contratar a una profesional de verdad y me hizo salir de allí con una sonrisa de oreja a oreja.

 ¿Creéis que esto termina aquí? Pues no. Nueva York. Sede de la ONU y de su equipo de traductores e intérpretes. Tras la visita guiada de rigor, pruebo suerte e intento que me enseñen una cabina de interpretación. Los primeros intentos no son muy prometedores: “yo no tengo competencia”, “solo se permite acceso a los intérpretes”, “tendré que hablar con mi superior”…Pero amigos, la victoria es para los constantes y tras muchos pucheritos llega el responsable de seguridad con un manojo de llaves. ¡Sí, sí, las de las cabinas! No hace falta que os describa la emoción que sentía al entrar en el habitáculo y contemplar la sala desde ahí arriba.

 A veces no es que no podamos desconectar, es que no queremos desconectar.

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7 comentarios

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7 Respuestas a “Sabes que disfrutas de tu trabajo cuando…

  1. Me ha encantado la entrada… ¡Lo que habría dado por estar en tu lugar! Yo también soy una amante de la música clásica, así que me puedo imaginar perfectamente lo que has pudiste sentir en aquél momento. 😉

    ¡Un abrazo!

    Laeticia

  2. ¿Qué te parecieron las cabinas de la Asamblea? Este verano me hicieron un tour por casi todas las cabinas que hay por ahí y, aunque son las más históricas, ¡mamina qué de polvo!

    Las van a reformar dentro de no mucho tiempo : )

  3. ¿Desconectar del trabajo? Pa’ qué… Te diría que me das envidia, pero después de mi gloriosa Walküre con Waltraud Meier y Peter Seiffert (Barenboim mediante) no me la das :p.

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