La imparcialidad del intérprete policial

Esta entrada, con permiso de los traductores, va dedicada a todos los intérpretes policiales aquí presentes.

Parece que el tema de la interpretación judicial/policial y servicios sociales está muy de moda, no especialmente por razones positivas, así que voy a aprovechar el tirón. Hablando de este tema, se conoce que en todas partes cuecen habas: primero en España, luego Inglaterra y Gales y el domingo tuve el disgusto de enterarme de que en Estados Unidos (se puso el ejemplo concreto de Nevada, donde están bajando de forma exponencial el sueldo de los intérpretes EN<>ES de estos ámbitos) también están adoptando malos vicios[1]. Y me temo que éstos no son los únicos casos, ni serán los últimos desgraciadamente.

Ya tendré ocasión de dedicarle otro post a la pésima situación que conocemos; hoy quiero centrarme en el aspecto humano del intérprete policial.

Todos sabemos que el intérprete, sea cual fuere su especialidad, debe mantenerse neutral, imparcial y adoptar “yo sólo soy la voz” como lema. Pero, ¿acaso no resulta difícil en muchas ocasiones no emocionarse con algún caso, o no sentir una antipatía especial hacia algún sujeto?

Cada vez que me llaman para asistir a alguien en comisaría me tengo que concienciar y decirme a mí misma que, pase lo que pase, saldré de allí igual que entré, sin inmutarme y fría…pero todos sabemos que no es cierto. Y al final es que una es humana. Malos tratos, peticiones de asilo, tráfico de drogas, expedientes de expulsión…mi cerebro, por desgracia, siempre tiende emocionarse con las historias, o todo lo contrario: a separar  los buenos de los malos y en ciertas ocasiones, a detectar la mentira en una declaración.

En este último punto, en la sección de demanda de asilo es donde más se ven las estrategias. Dignos de mencionar son los dos últimos casos en los que he asistido. Una madre, llegada de un país X para pedir asilo en España, se trae a sus dos criaturas, berreando y dando guerra, para inclinar la balanza a su favor. Nada que objetar si no fuera porque los enanos convirtieron el momento de la interpretación en una sesión de “no toques eso”, “no metas los dedos en el enchufe” “saca eso de la boca”…haciendo que la entrevista se alargase hasta la eternidad. Debí haber pedido un extra por “babysitting”.

El segundo caso digno de mención tiene como protagonista a un chaval de mi edad, de nuevo pidiendo asilo a España, para lo cual se declara homosexual, algo castigado con la muerte en su país. Hasta ahí correcto, si no fuera por el hecho de que al final de la entrevista y aprovechando la ausencia del funcionario de turno, ni corto ni perezoso le pide el teléfono a la intérprete para “tomar un café algún día”…

Aún así, viéndolas de todos los colores y formatos, el intérprete debe limitarse a hacer pasar el mensaje con toda la información. Ni más, ni menos. Aunque no todos los días sea fácil.


[1] Más info sobre este tema aquí.

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11 comentarios

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11 Respuestas a “La imparcialidad del intérprete policial

  1. Christina

    Es muy cierto lo que comentas, en el curso de Traducción e Interpretación para los servicios públicos de la Universidad de La Laguna recalcamos mucho el tema de la imparcialidad. Intentamos hacer ver que el intérprete se debe mantener siempre al margen pero suele ser uno de los puntos más difíciles de llevar a cabo pues como bien dices, al final uno es humano.

    • ¡Gracias por tu comentario Christina! Parece sencillo, pero hay veces en las que te encuentras en unas situaciones en las que incluso cruzas una mirada de incredulidad con el policía de turno (eso al final también es información no verbal por parte de la intérprete, aunque sea de forma involuntaria). Concienciación y práctica son las claves, diría yo. ¡Un saludo!

  2. Trabajar en la cárcel, y pensar: “saldré de allí igual que entré, sin inmutarme y fría”. Aún hoy en día me pregunto hasta que punto sea posible. Sin duda fue una de las experiencias más intensas de mi vida.

    • ¡Gracias por tu comentario! La verdad es que en la cárcel es donde más tenemos que ponernos la coraza, ya que son personas que consideran tienen poco que perder y lo van a intentar todo. ¡Un abrazo!

  3. La verdad es que es uno de los temas más difíciles, sobre todo porque siempre somos más afines a una persona que a otra. Solo he estado en juzgados una vez, acompañando a una persona sorda a poner una denuncia, y la verdad es que el asunto tuvo tela… Conseguí mantenerme bastante neutral, aunque la situación fuese bastante surrealista.
    En otras ocasiones quizá me ha resultado más difícil, aún no siendo una interpretación policial.
    Y es que lo que tu dices, somos personas. Aunque si que es verdad que no somos jueces de nadie y, por lo tanto, no somos nosotros quienes tenemos que juzgar quien miente y quien no, por lo tanto… vayamos a lo nuestro, hacer llegar el mensaje.
    Interesante tema 🙂

  4. Sonia

    Gracias por el comentario Iciar, pero supongoq ue serás consciente de que estás violando el “voto” de sigilo al que como intérprete estás sujeta, no?
    Y déjame adivinar, no tienes hijos y no has vivido fuera d ela UE. Me equivoco?

    • Hola Sonia,

      No considero haber violado el voto de sigilo, ni mucho menos. Digo el pecado pero no el pecador. No he puesto más que un par de ejemplo cómicos sin nombres ni apellidos para ilustrar lo que pudiera ser el día a día de nuestra profesión. Mi énfasis está (o creo que está) en la actitud que debemos adoptar profesionalmente ante estas situaciones.
      Por cierto, en mis primeros tiempos justamente le pregunte al comisario si debía firmar algún tipo de documento que garantizase mi confidencialidad…su respuesta fue “para nada. Cuando salgas de aquí puedes hablar de esto con quien quieras”. Nunca he hablado de un caso fuera de las paredes de la comisaría y no creo que estos dos ejemplos anónimos y sin importancia constituyan una “violación”.
      Y no tengo hijos, pero sí he vivido un tiempo fuera de la UE, aunque no creo que venga a cuento.

  5. Isadora Calcagni

    E’ vero, si deve essere neutrali ed imparziali, ma nella mia esperienza nelle aule d’udienza ad assistere imputati stranieri sprovveduti posso dire che non è poi così scontato non creare un’empatia al di là del servizio linguistico reso. Puoi essere freddo ed impassibile mentre lavori, ma sai già prima di iniziare che, in qualche modo, per qualche minima misura, tra te e l’altro ci sarà un legame veicolato dalla traduzione e che tornato a casa ripenserai alla sentenza finale come se fosse anche la tua.

    • ¡Isa! Que gusto tenerte por aquí 😀 Muchas gracias por tu comentario, creo que coincidimos todos en que mantenerse neutral en este tipo de trabajo no es tan obvio como pensábamos. ¡Un beso enorme!

  6. Pingback: elixabete g. elua » El perfil profesional del intérprete (de lengua de signos)

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