Cambiando de registro

Dicen que hay que probar de todo en esta vida, ¿no? Pues ya puedo tachar una cosa nueva de mi lista “to do”: el voiceover.

Cuando me propusieron el proyecto di saltos de alegría, ya que era algo que me interesaba mucho y además que me haría recordar con nostalgia esas clases de actriz de doblaje a las que asistía hace años. Es que una ha nacido artista, qué se le va a hacer…

Antes de acudir al estudio, había pedido que se me pasara el texto a “doblar”, ya que en teoría se trataba también de una traducción (doblar/traducir del francés al español). Cual fue mi sorpresa cuando el material que se me envió fue el propio video. Un video en el que aparecían tres chicas hablando de cosmética como si estuvieran en el bar de abajo, esto es: a una velocidad de vértigo, pisándose las unas a las otras y hablando más para ellas que para los espectadores. Por si  fuera poco, el video no podía pararse ni rebobinarse (aunque según parece sí que era posible, aún sigo sin saber cómo…) por lo que si no se entendía algo, no me quedaba otro remedio que empezar de nuevo. *sigth*. A esta velocidad imposible hacer una trascripción, ¡como mucho tomar un par de notas y gracias! Bueno, pensé. Si la dinámica es la misma que en el doblaje, se podrá retomar varias veces la misma “escena”, no hay problema.

Aquí llega mi sorpresa, seguramente por novata, es decir, desconocimiento: lo que en verdad buscaban era pretender que la persona delante del micrófono hiciera una simultánea, como si estuviera en directo. Gracias a Dios, una, que es muy apañá, se traía las notas tomadas la noche anterior por si las moscas, ¡y menos mal!

Hay que decir que a la dificultad de una simultánea, se añade el respeto de los tiempos de intervención. Para poder sincronizar el video y el audio, se conoce que no podía superar ciertos límites al hablar (algo complicado para la cabina, ya que se necesita un tiempo de escucha-reacción-exposición), así que la tijera fue una gran aliada (recordemos que las ponentes hablaban a la velocidad del rayo y ofrecían mucha información, quizás no toda esencial).

Del equipo técnico decir que fueron maravillosamente amables, me hicieron sentir como en mi casa (si no me ofrecieron café 4 o 5 veces…) y quedaron tan satisfechos con mi trabajo como yo con el suyo. Chapeau.

En mi foro interno, lamento un poco que la técnica no haya sido más parecida a la del doblaje, por varios motivos. Primero, claro está, para refrescar cómo se hacía. Después, porque el voiceover habría quedado mejor, en mi humilde opinión: las intervenciones en su sitio, con tiempo suficiente para buscar las palabras adecuadas e incluso evitar el uso de pequeñas muletillas para salir del paso. Pero el efecto “live” se imponía. No seré yo quien contradiga los deseos del equipo.

Conclusión: ¡se puede repetir!

Image

Me tomé la libertad de sacar una foto del estudio.

 

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Cambiando de registro

  1. Técnicamente hablando he hecho “voice over” pero de manera informal, porque no era un estudio preparado, ni me contrataron para eso, pero al final es lo que me tocó hacer. En un estudio debe ser mucho mejor, tengo que probar la experiencia “formal” para eliminar una cosa más de mi “bucket list” (la lista del cubo, como decía un amigo)

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