¿El amor está en el aire?

 

Hace cosa de un mes, leí una entrada de blog muy graciosa. Trataba sobre cómo debe actuar un intérprete cuando una de las partes empieza a coquetear indiscretamente con la otra. Todo desde un punto de vista  deontológico, es decir, qué debería hacer el intérprete en esa situación.

Mi mente me trasladó a este momento de la serie Friends:

http://www.youtube.com/watch?v=PAAK9lnImjo

 

Mi reacción no se hizo esperar. ¿Y si el coqueteo se da con la intérprete?

Este es un tema del que he podido hablar en bastantes ocasiones con colegas y amigos esta semana (se conoce que ha coincidido todo a la vez) así que ¿por qué no dedicarle una entrada en mi recién estrenado blog?

Como intérprete en una fábrica de coches donde básicamente sólo trabajan maromos, y soy claramente la única hembra a un kilómetro a la redonda (una profesión típica de mujeres-reconozcámoslo- en un ambiente clásico de hombres), a veces es bastante incómodo notar cómo te siguen con la mirada allá por donde vas (a veces por curiosidad, otras no), aún llevando unos vaqueros viejos, una bata sucia tres tallas más grande y unos zapatos de seguridad antiestéticos y de dos kilos de peso.

Vamos a analizar los pros y los contras de la situación:

Pro: con un gesto de damisela en apuros, puedes hacer que tu cliente consiga lo que quiera, ya que la interlocutora es propicia para ello. “La petite dame”, que es como se me conoce, puede conseguir todo lo que quiera con una sonrisa en los labios, poniendo ojitos y abusando de los “merci” , “je vous en prie” y “si vous auriez la gentillesse”.

Contra: hay que tener ojo en la forma de “espantar a los moscones”. Esto no es un bar/pub en el que puedes soltar cualquier perla para ahuyentar al personal, es posible que vayas a necesitar más adelante a esas personas y te interesa tenerlas de tu parte. Y grabar un “NO” rotundo en sus mentes es difícil cuando se ha de hacer de forma profesional y amable.

Pro: está bien crearse una vida social en el lugar de trabajo para esos momentos de paro, que se harían muy pesados considerando la cantidad de horas que paso en la fábrica.

Contra: en los momentos de trabajo, siguen queriendo hablar contigo, no permiten concentrarte y no entienden que el cliente te necesita y NO puedo ir a tomar café con ellos en ese momento.

Pro: los piropos que le echan a una suben la moral (y la que diga lo contrario, miente como una bellaca)

Contra: a veces hay que soportar comentarios que van muy a saco, y que no proceden en un lugar de trabajo.

Mis jefes, que son perfectamente conscientes de la situación, bromean: “Iciar, sintiéndolo mucho, te vamos a tener que despedir. ¡No puede ser que por donde vayamos me tenga que estar resbalando con las babas de todo el taller! Vamos a contratar a un hombre, feo y con barba. ” Aunque por otro lado, uno de ellos se ha marcado dos objetivos que se han de cumplir antes de terminar este proyecto, a saber: 1- que su colega deje de fumar (lo veo difícil) 2- conseguirme un novio, y no se corta nada en darme su valoración sobre los posibles candidatos (candidatos a su modo de ver, claro). ¡le deseo buena suerte!

Siempre hay algunos “compañeros” más insistentes que otros. A esos, mis jefes los conocen no por sus nombres o apellidos, sino por “el novio #1”, “el novio #2” y así sucesivamente. Ya hay algunos que me ponen nerviosa, se pueden tirar un buen rato apoyados en una barandilla observándome ¡como si fueran un ave de rapiña! También está el género contrario, aquellos que intentan pasar desapercibidos hasta que ven la ocasión de acercarse a charlar. Los que se quieren ir construyendo el camino piano piano. Aviso: ¡no por ello van a tener más o menos éxito!

En resumen, a veces la amabilidad y profesionalidad se pueden confundir en un ambiente como este. “Tomamos café”, “quieres que cenemos” o “me das tu teléfono” ya no son frases que me sorprendan aquí, aunque no por ello me deje de sentir incómoda cada vez tengo que lidiar con ellas. Me recuerdo constantemente que estoy trabajando, que debo mantener las formas y que la profesional que llevo dentro tiene que imponerse. Aunque a veces los demás no se enteren de la fiesta.

¿Alguien más se ha visto en una situación parecida? ¿Qué posición adoptaríais? ¡Animaos a contar vuestra experiencia!

PD: mientras comenzaba a escribir estas líneas, han venido dos a cotillear lo que estaba haciendo, y uno de ellos, de los que preparan el terreno para el abordaje, me ha preguntado si tengo novio. Ahí queda eso.

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2 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

2 Respuestas a “¿El amor está en el aire?

  1. ¡Iciar!

    Me he reído un montón 🙂
    Gracias por recordarme esa escena de friends.

    ¡Un saludín!

    Cris

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